Viajes que te cambian la vida

Viajes que te cambian la vida

Hace justo ahora 5 años viví una experiencia de aquellas que te hacen cambiar para siempre sin preaviso y te obligan a replantearte la manera habitual de ver las cosas.

Había planificado durante meses un viaje hacia Chile con un par de amigos. Todo estaba bien ordenado y organizado, las rutas trazadas, los amigos con los que reunirnos allí, los billetes de avión comprados, los lugares donde dormir y los sitios a visitar prácticamente decididos. Viajar es algo que siempre me ha encantado, y no paraba de imaginarme las cosas que iba a ver y a experimentar. Durante semanas me levanté cada día sintiendo la emoción de la aventura.

Bueno, estaba todo listo, organizado, planificado (al menos en mi cabeza) hasta que unas semanas antes del viaje recibí aquella noticia: “Debemos de anular el viaje a Chile. No vamos a poder viajar, pero no te preocupes que te devolveremos tu dinero del vuelo”.

¿Mi dinero del vuelo? Eso era lo que menos me preocupaba. Es más, tenía tan claro que iba a viajar a Chile, tantas ganas, tanta ilusión que en esos momentos aunque el mundo se me cayó a los pies tomé la decisión de que iba a hacerlo igualmente. Siempre había pensado que quería atreverme a viajar sola, a la aventura, como tantas veces había escuchado de otros “valientes” por lo que la oportunidad se dibujó ante mi. Tomé esa decisión sin darme cuenta de que en mi mochila ahora tenía que crear un hueco para el descoloque y además iba cargada de una buena dosis de ansiedad y miedo. Mi aventura empezó justo en ese momento, algunas semanas antes cuando me di cuenta realmente que iba a viajar sola por primera vez, lejos de casa, y durante casi 3 semanas.

Me di cuenta de que justo ese tipo de momentos son los que hacen crecer a las personas y han caracterizado y estimulado a muchos de esos líderes con los me cruzo cada día. Los admiro por su labor de gestión en distintas empresas, son mi fuente de inspiración y procuro en mi trabajo ofrecerles las herramientas más útiles para que lo puedan hacer mejor. En aquel caso, pensé en todos ellos, en esos líderes que continúan hacia delante y sacan lo mejor de cada una de las situaciones. Posiblemente alguno os preguntéis por qué me atreví sola si sentía tanto miedo, pero ni yo misma lo sé. Así empezó y sigue el viaje de muchos líderes, líderes que se hacen fuertes en el momento más inesperado, ante las adversidades, cuando todo lo planificado se viene abajo y hay que superarse.

Con estos pensamientos y confiando en que todo iba a ir bien, lo único que cogí fue mi mochila, mi compañera de viaje, mi apoyo en aquella aventura y volé hacia Chile.

Llegué de buena mañana, sobrevolando la cordillera de los Andes, un día gris y frío. Bajé del avión con todavía la esperanza de que aquellos amigos estuviesen entre los cientos de caras que esperaban a alguien, pero no, allí no estaban, y en ese momento fui consciente por primera vez de que no había otra opción que la de buscarme la vida.

Me recibieron los taxistas: ¿quiere un taxi?, ¿quiere un taxi?, ¿quiere un taxi? ¿quiere un taxi? Pero no, no quería un taxi, tan solo tenía ganas de llorar por el miedo que sentía en cada centímetro de mi cuerpo y eso es lo que hice. Lloré 5 minutos, pero solo 5. Fue en aquel momento donde empezó verdaderamente una Aventura que todavía hoy me acompaña. Acabé de llorar, cargué mi mochila a la espalda y saqué una de mis recursos más valiosos: mi capacidad de autosuperación. Y te puedo asegurar que fue una de las mejores experiencias que he vivido en mi vida.

«Viajamos por cambiar, no de lugar, sino de ideas.» Hipólito Taine

Y así es como cada día veo luchar a mis clientes, directivos, managers, líderes en empresas multinacionales, líderes en pequeñas empresas. Cuando pongo caras a estos pensamientos veo a seres humanos que para llegar y mantenerse donde están, pasan día a día por experiencias de este tipo: adversidades, dificultades, momentos complicados pero lo que les caracteriza a todos ellos es que nunca se quedan “llorando para siempre en aquel banco” sino que se levantan después de unos minutos y se preguntan: ¿QUÉ HE APRENDIDO DE ESTO? Y con esas reflexiones, cargan su mochila y vuelven a salir de su despacho, vuelven a encontrarse con la Aventura de potenciar y gestionar a su Equipo de trabajo.

Cada día nos suceden cosas que nos descolocan y nos enfrentamos con situaciones complicadas que son difíciles de prever. Creo que los líderes son personas que, entre otras, han desarrollado la capacidad de superar las dificultades con iniciativa, que se tiran a la piscina y si caen vuelven a levantarse una y otra vez. Son personas cargadas de ilusión y ganas de autosuperarse, que no tienen límite a la hora de ofrecer lo mejor de sí mismos a sus equipos y a los proyectos que dirigen.

¿Hay una sensación más bonita que la de mirar hacía el horizonte como un escenario de posibilidades?

 

RETO DE LA SEMANA:

Esta semana me gustaría que hicieras un esfuerzo en sentir que cada día es una aventura en la que puedes dar lo mejor de ti a cada persona que se cruza en tu camino. Céntrate en todos los momentos complicados que te ofrezca esta semana y aprovéchate de tus mejores cualidades para sacar el máximo aprendizaje posible.

 

¡Nos vemos la próxima semana!

 

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Reme Egea
Reme Egea
Maestra de Educación Física, Formadora en Habilidades Directivas y Gestión de Equipos, Psicóloga, Creadora del proyecto educativo "Con los pies en el aula", Conferenciante, consultora y socia de Proformación S.L.

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